Nací en ese instante en que decidí mirarme sin juicio, contar mi verdad sin miedo al qué dirán y transformar mis cicatrices en caminos de luz para otros.
No escribo desde la perfección, sino desde la experiencia; desde el ser de una mujer que ha vivido muchas etapas: niña sensible, adolescente en búsqueda, madre joven, hija, terapeuta holística y, finalmente, testigo consciente de su propia evolución.
Cada paso ha sido una revelación. Cada caída, una oportunidad de levantarme con más verdad.
Hoy me abrazo entera y, desde esa plenitud, comparto estas páginas contigo.